Todos los Viernes, 1:00 a 2:00 p.m. / Sala 1 del CRAI
Publicado: 04 / 03 / 2020
Creado por: adrianamorales

La vida cotidiana ha inspirado desde siempre a diversos géneros literarios, y no es de extrañarse, por qué en medio de las aparentes rutinas de personas comunes y corrientes, afloran grandes reflexiones acerca del sentido de la vida (si es que esta tiene alguno),  la condición humana o aquellos instantes y situaciones determinantes capaces de dar un giro de 180 grados a la misma existencia. En medio de la inercia que a veces se apropia de nuestros propios trasegares, la literatura ha encontrado un nicho inabarcable, un caleidoscopio de historias en donde fácilmente nos podemos sentir identificados o reflejados. Desde nuestro nacimiento hasta el momento de nuestra muerte, se establece una narrativa a través de la cual podemos ser leídos, interpretados o redimidos. Esto lo saben muy bien los psicoanalistas, quienes a través de la reconstrucción de la historia personal de sus pacientes, son capaces de identificar aquellos nudos sueltos que deben ser retomados y reparados. La literatura, en este sentido, también constituye un acto catártico, otorgándole belleza y sentido a algo tan denostado como la diaria cotidianidad. Y quizá uno de los mejores ejemplos de lo anterior sea la obra del cuentista norteamericano Raymond Carver.

Carver nació en Clatskanie, Oregón, en 1938, y falleció en Port Angeles, Washington, en 1988. A lo largo de 50 intensos años, este cuentista estadounidense fue capaz de legarnos algunos de los más hermosos cuentos escritos en idioma inglés durante el siglo XX. Inscrito en el llamado "realismo sucio", (corriente literaria especializada en narrar, a través de una gran economía de medios formales, las existencias de personas comunes y ordinarias), Carver logró a través de su obra desmitificar el llamado "american way of life", aquel estilo de vida idealizado desde el cine y la televisión, en donde el gran éxito económico e industrial de Estados Unidos se veía reflejado en las vidas de sus ciudadanos, a través de personajes glamurosos, físicamente hermosos, optimistas y prósperos en términos financieros. Al contrario de aquellos caracteres artificiales y edulcorados, Carver hurga en la cotidianidad de los estadounidenses reales, personas con problemas y esperanzas como cualquier otro, llenos de miedos, neurosis y represiones, pero también dotados de una inmensa capacidad de amar y luchar. No es raro encontrar en medio de la amargura de muchos de sus cuentos, un pequeño resquicio de luz capaz de redimir a sus atribulados personajes...al igual que en la vida misma.

Para el Club Literario El Libro de Arena es un verdadero honor presentar, en su ciclo de marzo, a uno de los grandes escritores del siglo XX, y el que quizá sea, junto con Antón Chéjov, el más importante cuentista de la literatura mundial en los últimos 150 años: Raymond Carver.

Programación del mes de marzo
 

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